4 Síntomas de la Ansiedad


Los síntomas de ansiedad pueden dividirse en reacciones de tres tipos: movilización, inhibición y desmovilización y a su vez dividirse en cognitivos, conductuales y fisiológicos.

1. Movilización


Se produce cuando los sistemas se activan, una acción, ya sea de huida o lucha. Se da en los cuatro sistemas mencionados:

  • Cognitivo:  Se produce cuando la persona está en constante vigilia de una acción negativa, buscando la existencia de un peligro.

  • Afectivo: emociones que pueden provocar desde ligeras tensiones hasta terror.

  • Conductual:  Movimientos que revelan el nerviosismo de la persona como temblor en el cuerpo, suspirar, caminar de un lado a otro, etc.

  • Fisiológico: Palpitaciones en el pecho, sudoración en las manos o el rostro y aumento de la presión sanguínea.

 

2. Inhibición

Al contrario de la movilización, los sistemas se esconden y se bloquean para inmovilizar a la persona e impedirle actuar:

  • Cognitivo: Bloqueo de diversas funciones como la memoria, dificultad  para concentrarse en un objetivo.
  • Conductual:  Rigidez  de los músculos del cuerpo y rostro, palidez y torpeza y movimientos bruscos.
  • Fisiológico:  Síntomas de hipo, desmayo, debilidad y cansancio mental.

 

3. Desmovilización

Es una reacción exagerada producida por situaciones como un accidente, entre otros casos. Sus síntomas son solo fisiológicos:

  • Gastrointestinal: Dolor de estómago, pérdida de apetito, asco por la comida, náuseas, incluso vómitos.
  • Aparato urinario: Deseo de orinar todo el tiempo.
  • Trastorno en la piel: Palidez del rostro, sofocación y sudoración en la frente 


4. Síntomas Fisiológicos

Tener ansiedad es padecer de varios trastornos emocionales que menguan nuestra salud con el tiempo. Por ello, y con el propósito de estar alerta, les mostramos los síntomas más conocidos para que en caso de detectar algunos de ellos de manera frecuente, visiten a un especialista médico cuanto antes. Algunos de ellos son:

  • Tener palpitaciones.
  • Presión y/o molestias en el pecho de forma recurrente.
  • Transpiración repentina (sudoración).
  • Temblores corporales.
  • Tener la boca seca.
  • Adormecimiento u hormigueo brazos y/o piernas.
  • Falta de aire repentino.
  • Pérdida del color de la piel (en algunos pueden llegar a padecer de vitíligo).
  • Tener escalofríos o calores en cualquier momento.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Pérdida de la visión (ver nublado por un momento).
  • Sufrir mareos sorpresivos
  • Sensación de perder el control o que estamos engordando.
  • Sentirse aislado y/o  fuera de la realidad.
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